Cuaderno de Tita
Ya no estás tarde.
Cinco días para dejar de dejarte para después.
Vienes a mover algo.
Dime la verdad
¿Por qué has abierto esto hoy?
La página que Carmen lee antes del día 1
Sé lo que estás pensando ahora mismo.
Que esto no es para ti. Que llevas demasiado tiempo parada. Que otras mujeres sí podrán, pero tú tienes demasiadas cosas encima. Que ya lo intentaste y no salió.
Conozco esa voz. Llevas años escuchándola. Y aun así has abierto este cuaderno. Eso ya me dice todo lo que necesito saber sobre ti.
No te voy a pedir que lo tengas claro. Ni que estés segura. Ni que sepas adónde vas. Solo que sigas.
Cinco días. Un rato cada día. Sin hacerlo perfecto. Sin tenerlo todo resuelto. Solo tú y estas páginas.
No lo pienses mucho. Escríbelo tal como te salga, sin adornarlo.
Antes de empezar, una pregunta
Sin pedir permiso. Sin justificarte.
Tu compromiso
No prometo hacerlo perfecto. No prometo tenerlo claro. No prometo no tener miedo.
Solo prometo no abandonarme en estas páginas.
Me veo
Hoy no te pido que cambies nada. Ni decisiones, ni planes, ni valentía. Solo una cosa: que te mires. Sin juzgarte, sin disculparte.
Llevas demasiado tiempo mirando a los demás para ver si están bien. Hace mucho que nadie te pregunta a ti.
¿Cuántos minutos llevabas despierta hoy antes de pensar en los demás? Pocos. Puede que ninguno.
No estás cansada de tu vida. Estás cansada de una vida que apenas te deja un rincón. Y ya ni lo llamas cansancio. Lo llamas "así es la vida".
Así no tiene por qué ser tu vida. Es como aprendiste a vivirla. Y eso es distinto.
"Ya, pero yo no puedo cambiar nada, mi situación es diferente." Verlo no es quedarte ahí. Es dejar de llamarte exagerada.
No lo adornes. Escribe lo que haces, aunque nadie lo vea.
El mapa de tu semana
Escribe todo lo que has hecho esta semana. Sin ordenarlo. Sin hacerlo bonito.
No has venido a arreglar tu vida. Has venido a dejar de negarla. Eso, aunque no lo parezca, ya es un paso enorme.
Descubro la mentira
Ayer te miraste. Hoy miramos la frase. Esa que repites sin darte cuenta. La que aparece antes de que termines de imaginar algo para ti.
Piensa en la última idea que tuviste para ti. ¿Cuánto tardó en aparecer la voz que dijo que no? Esa voz no nació contigo. Te la pusieron: "con tu edad...", "eso no es para ti", "ya tendrás tiempo". Tú escuchabas. Y repetías.
No naciste creyendo que ya era tarde. Te lo enseñaron. Y lo que se aprende, se desaprende.
El problema nunca fuiste tú. Fue la frase que te dejaron dentro.
"Bueno, pero en mi caso sí es verdad." Que la repitas años no la hace verdad. Solo la hace una mentira muy ensayada.
No suavices la frase. Escríbela como te muerde por dentro.
La frase que te pusieron
Piensa en algo que llevas tiempo queriendo hacer. Escucha lo que aparece en tu cabeza.
No eras tú el problema. Era la frase. Y ya no puede seguir trabajando en la oscuridad.
Recupero lo mío
Ayer encontraste la frase. Hoy no miramos lo que perdiste. Buscamos lo que guardaste. Lo que se pierde no vuelve. Lo que se guarda, sigue ahí.
Piensa en la mujer que eras antes de dejarte para después. Tenía cosas que la ilusionaban. No te pregunto si las recuerdas. Te pregunto si de verdad crees que desaparecieron. No desaparecieron: las guardaste.
No empiezas desde cero. Empiezas con la paciencia, la fuerza y los problemas que ya resolviste sin que nadie te lo reconociera.
Que nadie le haya puesto nombre a tu valor no significa que no lo tengas.
"Lo mío no sirve para nada, no tengo talento." Llevas toda una vida resolviendo lo que otras no han tenido que enfrentar. Eso no es falta de talento. Es falta de nombre.
No busques una vida perfecta. Busca una cosa tuya que siga viva.
La carta a la mujer que fuiste
El ejercicio más personal de los cinco días. No tiene que ser largo ni perfecto.
Esa mujer no desapareció. Solo esperaba que la recordaras. Hoy, aunque sea con una frase, lo has hecho.
Elijo mi primer paso
Ayer recuperaste una señal. Hoy no la convertimos en una meta enorme. La convertimos en un movimiento.
Llevas años esperando sentirte preparada. Más tiempo, más seguridad, que el miedo se vaya. Mientras esperas, crece la sensación de que ya es tarde.
La confianza no aparece antes de empezar. Aparece después del primer paso. No esperes a sentirte lista para moverte. Muévete para sentirte lista.
Grande no siempre es valiente. A veces valiente es hacerlo pequeño para no volver a huir.
"Esto es demasiado pequeño, no cuenta." Es la trampa más peligrosa: viene del miedo a que algo pequeño sí salga bien. Si te mueve de donde estabas, cuenta. Siempre.
Hazlo pequeño. Si lo haces enorme, volverás a esconderte.
El primer movimiento
Elige tu puerta. La que más resuene contigo hoy.
Si necesitas más de 15 minutos, el paso todavía es demasiado grande. Hazlo más pequeño.
Lo que acabas de escribir no es una promesa para mí. Es una promesa para ti.
Fuera del cuaderno
Hoy no hay mucho que leer. Lo importante no ocurre aquí. Ocurre fuera.
Cuatro días llevas mirándote, descubriendo mentiras, recuperando lo guardado, eligiendo un movimiento. Llegaste con una voz que decía que era tarde. Y aun así abriste el cuaderno.
"Mejor mañana" ya la conoces.
Es la misma de siempre.
Ahora no me vengas con "mañana". Hoy toca moverlo.
La página que se escribe después
No se rellena antes, no se imagina, no se promete. Se escribe después.
Cuando cierres esto ya no podrás decir que no has empezado. Hay una prueba. Pequeña. Imperfecta. Tuya.
Tu prueba de que ya empezaste
No es un resumen bonito. Es lo que has escrito tú, con tu letra, en tus palabras.
Míralo bien.
No has terminado un cuaderno.
Has empezado tú.
Ahora ya no puedes decir que todavía no has empezado.
Puedes decir que fue pequeño. Puedes decir que te dio miedo. Puedes decir que no sabías cómo hacerlo perfecto.
Pero no puedes decir que sigues en el mismo sitio.
Ya moviste algo.
10 frases de Tita para cuando quieras dejarlo para mañana.
Cuando vuelva el "mejor mañana"
Porque va a volver.
La voz de siempre aparecerá con bata de excusa y cara de razonable.
Y cuando aparezca, no necesitas pensar más. Necesitas que alguien te corte la tontería a tiempo.
Lee una frase.
Haz el movimiento.
Aunque sea pequeño.
No estás esperando el momento. Estás esquivando el movimiento.
Si tienes 15 minutos para otros, también tienes 15 para ti.
No lo hagas grande. Hazlo tuyo.
El miedo no se va mirando. Se mueve andando.
Si te mueve de donde estabas, cuenta.
Mañana lleva años viviendo de alquiler en tu boca.
No necesitas permiso. Necesitas empezar pequeño.
Lo perfecto también es una excusa con vestido limpio.
Si vuelves a dejarlo, no es porque no puedas. Es porque otra vez te pusiste la última.
Hazlo hoy. Aunque sea torpe. Aunque sea poco. Aunque sea con miedo.
Ahora ya sabes dónde volver.
Cuando te entre el "mejor mañana", no negocies con la excusa. Vuelve aquí. Lee una frase. Y haz el movimiento.